Problemas Con La Suegra – Pasos Para Mejorar Esa Relación

¿Tienes problemas con tu suegra?

Si respondes positivo a esta pregunta estás en el 90% de la población de personas casadas.  Los problemas con la suegra pueden empezar antes de conocerla.  Y, tengo para decirte que existen diferentes tipos de ellas.  Algunas se mantienen lejos de tu vida ya que no opinan en frente de nosotras.  Otras, no pierden ninguna oportunidad para decirte lo que piensan y cómo hacer las cosas bien.  Y, ni hablar de aquellas que no te preguntan nada y empiezan a cambiar cosas en tu hogar.

Una de tus quejas principales es que ella tiende a sobreproteger a tus hijos.  Otra queja es que tiende a inmiscuirse donde no le llaman.  La queja más constante es que ella intenta controlar tu vida con tu pareja.

Debes de analizar la situación antes de tratar de resolver esos problemas con esa persona que es tan importante en la vida de ambos.  Quizá no hablaste con tu pareja antes de establecer la relación, pero nunca es demasiado tarde para arreglar ese problema.  Lo quieras o no, ella es importante en la vida de tu pareja y de tus hijos.  Por consiguiente, no es recomendable eliminarla por completo de la vida de sus hijos y nietos.

Problemas Con La Suegra – Mejora Esa Relación

Aunque tu pareja adore a su madre, él o ella debe de entender que una vez decidió estar contigo debe tener dos vidas, una de pareja y otra como hijo (o hija).  Por lo tanto, no puedes dejar que ni tu madre ni la suya se inmiscuyan en tu relación con tu pareja.

Por lo general, las madres de los esposos suelen ser más protectoras que las de las esposas.  Para las esposas, la sobreprotección no es bien recibida.  Las madres se preocupan del bienestar de sus hijos.  Es tanto así que incluso pueden llegar a entrometerse donde no la llaman.  Aunque su intromisión en tu relación con tu pareja puede que no te moleste, a tu pareja si le molesta.  Recuerda, esa persona no es la madre de tu pareja.  De seguir la intromisión de parte de tu madre, la relación hasta puede llegar al punto de romperse.

Exceso de protección.  Quizá tu pareja está excesivamente influenciada por los consejos y enseñanzas de su madre.  Como consecuencia, es incapaz de decidir por sí mismo.  El problema en ese caso reside en tu pareja.  Tu pareja no ha entendido de que su relación contigo y su relación con su madre son dos relaciones distintas.  Tu pareja quiere una pareja, su madre quiere un hijo o hija.

Invasión de la intimidad.  Este uno de los problemas más comunes con las suegras.  El problema es que su madre se inmiscuye en tu vida de pareja y en tu casa, como si fuera suya.  Ella lo organiza todo a su antojo e incluso decide hasta lo que se debe de comer al día siguiente.  Si este es el caso, tu pareja debe de hablarle a su madre y pararle el coche con respeto.  Tu pareja debe de entender que ese es tu hogar y esas son tus reglas.  Una buena manera que tu pareja puede utilizar para controlar a su madre es decirle que cuando necesiten ayuda se la pedirán.  Fuente:  https://www.ellahoy.es

Dinero.  El dinero es uno de los motivos de crisis más comunes en la pareja.  Si tu suegra se inmiscuye en tu área financiera debes de hablarle enseguida.  Por supuesto, siempre de forma amable.  Un grave error que cometen las parejas es pedir dinero prestado a las suegras.  Trata todo lo posible de no deberle dinero a tus suegros ya que (directa o indirectamente) lo harán sentir que te pueden manipular ya que te prestaron dinero.

Educación de tus hijos.  Explícale que tú puedes ejercer de madre tan bien como lo hizo ella con sus hijos.  Acepta cualquier consejo, pero nunca aceptes ninguna orden.

Lo principal es que debes de hablar con tu pareja sobre cualquier problema que tengas con su madre para que lo solucione.  Debes también evitar de no entrar en discusiones con tu pareja delante de tu suegra.  Si lo haces, se sentirá con la batalla ganada.  Adicionalmente, es preferible no discutir con ella.  Deja que tu pareja sea el que resuelva los conflictos, el o ella son hijos de esa persona.  Pero, si lo ves necesario, puedes fijar los límites con voz pausada y tranquila (siempre con respeto).  Si lo haces así, no se atreverá a responderte u ofenderte.

 

 

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