¿Tienes Derrame Ocular Y No Lo Sabes?

¿Qué es el derrame ocular?

(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});

El derrame ocular es también conocido como hemorragia subconjuntival o hiposfagma.  Este se caracteriza por la aparición de una mancha roja de sangre bajo la conjuntiva ocular.  Esto se puede producir por la rotura de algunos de los vasos sanguíneos que existen en el ojo.

Este tipo de derrame puede ser causados por distintos factores.  Por eso es importante descartar que se deba a cuestiones importantes como un trastorno o enfermedad.  La buena noticia es que en la mayoría de los casos es un evento poco grave.  Esto se debe a que en realidad se libera muy poca sangre.

Las causas más comunes de un derrame ocular son la tos, un estornudo, o esfuerzo de considerable intensidad.  También puede ser provocado por cualquier otra acción similar que aumente temporalmente la presión sanguínea en las venas, lo que da lugar a una pequeña ruptura en un vaso sanguíneo o capilar.  Adicionalmente, puede presentarse una hemorragia en personas con diabetes, hipertensión, o en aquellas que toman anticoagulantes o aspirinas.  Esto se debe a que estos medicamentos afectan los mecanismos relacionados con la sangre en el cuerpo.

Causas y tratamientos del derrame ocular

Según especialistas de la Sociedad Oftalmológica de la Comunidad Valenciana en España, en la mayoría de los casos cuando se presenta un derrame ocular no requiere un tratamiento específico, por ello se deben diagnosticar adecuadamente.  La evolución normal del proceso en la reabsorción de la sangre será entre dos y tres semanas, a partir de lo cual se le da seguimiento.

Debido al carácter no peligroso de esta patología y a la zona en la que aparece el derrame ocular, es decir, la mancha de sangre, no existen tratamientos estandarizados para tratar la formación de estos parches rojos en la conjuntiva esclerótica.  Aunque sí que está indicado revisar periódicamente la presión arterial siempre que se padezca un derrame ocular de estas características.  Fuente:  https://www.aao.org/ 

El derrame se suele reabsorber, generalmente, en un plazo de entre 8 y 10 días.  Aunque puede tardar hasta un mes entero en desaparecer.  La conjuntiva esclerótica no dispone de ningún tipo de anclaje.  Por esto es muy frecuente que, durante algunas horas posteriores a la aparición del sangrado, esta hemorragia pueda continuar aumentando de tamaño.  Si ocurre esto no debe de existir alarma, ya que se terminará reabsorbiendo en los plazos habituales.

Si durante la aparición del derrame ocular tenemos irritación constante en el ojo, es probable que el oftalmólogo nos recomiende algún tipo de gotas como lágrimas artificiales para limpiar y sanear la cara externa de los ojos.  No obstante, lo ideal será acudir a consulta oftalmológica para que sean los profesionales quienes se ocupen de nuestro problema.  Obviamente, sabrán cuáles son las indicaciones que tendremos que atender y tener en cuenta para tratar todo este tipo de afecciones oculares.